OPINIÓN

AvatarRedacción4 septiembre, 2019
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Les voy a contar del proyecto que se aprobó anoche en la cámara de Diputados de Salta sobre LA SUSPENSION DE SECUESTROS POR EJECUCIONES PRENDARIAS | Columna Dr. Cristian Quiquinto

¿Que ocurre?

Con los aumentos en el valor de las cuotas se ha generado una situación compleja de pago y por otra parte una falta de diálogo directamente para consensuar con los administradores de plan de ahorro.

Los planes subieron en forma exponencial, un vecino que pagaba $5 mil pasó a pagar más de $10 mil, en algunos casos un valor aún mayor. Muchos no pueden afrontar los pagos y los hechos de incumplimiento por parte de los consumidores se producen.

Y la respuesta rápida de las empresas es secuestrarles los bienes y esto claro no puede ser así o mejor dicho próximamente NO será así.

Este proyecto fue impulsado por el Diputado Lucas Godoy que en su Facebook mencionó entre otras cosas que:

“A través de esta iniciativa buscamos proteger al consumidor para que en una instancia de mediación pueda resolver el conflicto sin la amenaza de perder su bien”.

Pasando en limpio, el vecino que por 1 o 2 cuotas impagas del plan de ahorro puede sufrir el secuestro del vehículo, teniendo luego que costearse representación y gastos de diferente índole en sede judicial y en el ámbito extrajudicial, ya no padecería mas de este infortunio, a priori.

Tendrían la posibilidad de asistir a una mediación judicial para solucionar los inconvenientes y así evitar caer directamente en el mencionado Secuestro de su vehículo.

Claramente es una medida beneficiosa y que el legislador Godoy avizoró correctamente acorde al tiempo de crisis imperante.

Esperemos que pronto la misma cumpla su cometido. Pulgar arriba para Lucas Godoy!

Dr. Cristian Quiquinto | Defensa del Consumidor El Galpón

AvatarRedacción25 agosto, 2019
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Siete días de política. El sacudón de los mercados forzó a Alberto Fernández a hacer declaraciones para tranquilizar al “establishment”. Pero para bajar la incertidumbre la que debe hablar es Cristina Kirchner.

La devaluación del 30% y el derrumbe de bonos y acciones al día siguiente del triunfo kirchnerista obligó a su candidato a elegir entre dos caminos. Uno, hacia una transición concertada, con mercados en calma, y otro, hacia una aceleración de la crisis económica que le permitiría liderar un gobierno de emergencia y aplicar medidas draconianas. Hasta ahora optó por el camino de la estabilidad. En otras palabras, dio el primer paso de su proyecto de gobierno.

Lo primero que hizo fue amigarse con el grupo mediático que cultivó durante su paso por el gobierno y que más enfureció a sus socios kirchneristas. Lo segundo fue concurrir a una jornada organizada por el mismo grupo y hacer allí un discurso que sonó a música en los oídos del poder económico. Tomó claramente la iniciativa y consiguió que la ex presidenta, “la Campora”, Moyano y otros muchachos peronistas se mantuvieran en silencio mientras él ocupaba el centro de la escena. Hubo una sola excepción a ese respetuoso silencio: Axel Kicillof.

¿Qué prometió al poder económico? No declarar entre vítores el default, no instalar otro cepo, no incendiar el Indec al estilo de Guillermo Moreno, no resucitar “6,7,8”. Prometió también establecer con el imperialismo norteamericano una relación “amable y respetuosa” y en relación con sus ataques a Jair Bolsonaro hizo un mea culpa. El brasileño al parecer dejó de ser misógino.

¿Por qué semejante giro? Porque tiene dos frentes que atender. Por un lado el político que le recuerda que fue de candidato a presidente porque Cristina Kirchner no podía, pero que los votos son de ella, y por el otro, el económico, vale decir la magnitud de la crisis que recibirá apenas encubierta por la ayuda del FMI. El día anterior a las promesas dirigidas al “establishment” sus economistas de confianza se habían entrevistado con el flamante ministro de Hacienda para enterarse de la situación de la deuda, las reservas y los pedidos que trae en sus valijas la delegación del FMI. http://www.laprensa.com.ar/480030-VISTO-Y-OIDO-El-papel-de-Sola.note.aspx

El poder al alcance de la mano parece haber activado el principio de realidad en Fernández aun en plena campaña. Los trascendidos indican que está pensando en un plan de estabilización para el inicio de su muy probable presidencia. Ese plan, obviamente, incluye la estabilidad cambiaria por lo que tendrá que dar respuestas positivas al Fondo, si quiere que lo siga financiando barato.

La gran pregunta es qué opinan los compañeros de ruta de Fernández (kirchneristas y populistas varios) sobre un enésimo plan de ajuste y la relación con el FMI. En ese contexto deben ser leídas las declaraciones hechas el miércoles por Axel Kicillof ante intendentes bonaerenses, lo que puede ser considerado sin exageración como el núcleo duro del peronismo nacional.

El casi con seguridad próximo gobernador de la provincia dijo que “hay que tener cuidado”, es decir prudencia en las declaraciones, porque es una de las claves del triunfo, “pero que el cuidado no se convierta en una mordaza para hacernos callar lo que pensamos”. ¿Y qué es lo que piensa el gobernador en potencia? Que el resultado de las PASO es un magnífico “triunfo de la unidad del campo popular” y un repudio a los intentos del macrismo de relegar a Perón y Evita al museo.

En resumen, el sorprendente resultado de las PASO abrió un nuevo escenario en el que los actores están empezando a acomodarse. Un escenario en el que la crisis y el ajuste obran como telón de fondo.

Mauricio Macri ganó las elecciones de 2017 con un gradualismo fiscal que estalló en 2018. Fue a las PASO de 2019 con el programa de ajuste del FMI y perdió. Fernández se encuentra con un ajuste a medio hacer y un cuadro de estabilidad precaria a lo que se añade una interna política incipiente. Tiene que escribir el libreto del acto que está por empezar y lograr que se lo apruebe CFK. Un verdadero drama.

Editorial | Expresión del Sur

AvatarRedacción21 agosto, 2019
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La impactante victoria de Todos construyó un presidente virtual. Aún no se votó pero ya consideramos que Alberto Fernández ganó las elecciones. Macri y sus ministros intentan recordar a la opinión pública que las verdaderas elecciones aún no se han realizado. Y tiene razón. Pero a sus palabras se las lleva el viento. El 47 a 32 (que se convierte en 49 a 33 si sacamos el voto en blanco) fue tan contundente que no deja lugar a otros argumentos.

Esto nos fabricó un problema, que empeora la delicada situación en que se encuentran nuestras finanzas. Las PASO fueron pensadas como un mecanismo para seleccionar candidatos presidenciales, no para elegir presidentes. Pero en este caso, con listas únicas y una elección que fue idéntica a la del 27 de octubre -con la diferencia del voto en blanco que no se computa, y los tres candidatos con menos de 1,5% de los votos que no clasificaron-, nos anticiparon el resultado. Macri ya no visto como el presidente, y Fernández sí. A los mercados les importa más lo que diga o deje de decir Fernández, que las propias acciones y decisiones administrativas del presidente real.

Esto nadie lo vio venir. Se trata de una combinación de factores poco usual. En 2011 sucedió algo similar, pero a la inversa: la presidenta en búsqueda de la reelección, Cristina Kirchner, tuvo un resultado tan contundente en las PASO que las generales se convirtieron en una mera formalidad. Pero ella ya estaba en la Casa Rosada; ahora, el presidente que busca reelegir no lo logró. Lo cual, dicho sea de paso, amplifica el sentido de la derrota: en América Latina ganaron casi todos los presidentes que se presentaron a su primera reelección consecutiva.

MARTINGALAS

Tal es el drama, el vacío de poder, que se comenzó a especular con alternativas institucionales. Como adelantar las elecciones o la entrega del poder. Pero no es nada sencillo cambiar esa fecha -la Constitución, en su artículo 95, dice que se debe votar dentro de los dos meses anteriores a la entrega del mandato, por lo que sería necesario todo un gambeteo jurídico a la norma, como el que se hizo en las elecciones de 2003- ni tampoco hay interesados en hacerlo. En la ciudad de Buenos Aires, los operadores de Horacio Rodríguez Larreta estudian la posibilidad de separar las boletas de presidente y jefe de gobierno, para evitar un arrastre negativo. Es la hora de las martingalas electorales.

Mientras tanto, dentro de un mes el FMI deberá hacer un desembolso importante. Y seguramente querrá saber quién está a cargo y con quien debe conversar. Alberto Fernández estará conminado a moverse; si no lo hace, se multiplicarán los voceros que opinan antes de tiempo.

Sabemos ya que vamos hacia un modelo más heterodoxo y de aspiraciones productivas. Pero quedan muchos detalles por develarse. El círculo político de Fernández probablemente se parezca un poco más al de un gabinete clásico, con ministros que están ahí por diversas razones. Un mix de tecnocracia, partido y federalismo; una vocación de concertar con una coalición más grande y más diversa.

Podemos imaginar un gabinete fernandista en el que convivan un núcleo tecnocrático y más amigable al mercado, a cargo de la gestión financiera y del Tesoro, otro más moderado en las relaciones con las provincias y los sectores productivos, y un ala más política (kirchnerista) al frente del estado social (desarrollo social, salud, trabajo, etc.), el Congreso y varios gobiernos locales.

Alberto y Cristina Fernández seguramente estarán al frente de una coalición compleja y diversa, que deberá hacer frente a un vendaval de demandas sociales sin margen presupuestario para el populismo. Pero lo primero, lo urgente, es la transición. Que no puede considerarse como tal hasta que Macri la habilite. Y que no puede esperar mucho tiempo más para comenzar.

Columna Política – Redacción

AvatarRedacción11 agosto, 2019
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El fin del ciclo de Juan Manuel Urtubey al frente del Gobierno, abrió un escenario político impensado en la provincia de Salta. Lo que hasta hace un mes atrás parecía la definición de un nuevo esquema de poder que asomaba para tomar las riendas del Centro Cívico Grand Bourg con el acuerdo entre el Gobernador y el intendente de Salta, Gustavo Sáenz, hoy ya no queda nada.

Sáenz, uno de los principales referentes de la oposición y que aspira suceder a Urtubey había sorprendido con su decisión de apoyar al precandidato a vicepresidente de Consenso Federal, y fue la mejor noticia que había estado buscando el salteño que forma parte del binomio presidencial que encabeza el economista Roberto Lavagna, para lograr así el tan ansiado triunfo en la provincia, y poder mostrar al país un triunfo sobre el kirchnerismo y el macrismo.

Se cree que este acuerdo alcanzado inclusive tuvo el aval del presidente Mauricio Macri, quien habría dado el visto bueno al intendente de Salta que hasta ese momento no podía despegar de la imagen presidencial al ser este el principal sostén financiero de la gestión municipal capitalina.

Macri, Urtubey y Sánez se reunieron horas antes del cierre de listas, encuentro en el que evidentemente tuvo que haberse hablado de la coyuntura política salteña. Sea como fuere, la cuestión es que luego de esta reunión en finca Las Costas, se anunció el acuerdo pocas veces visto en Salta, entre oficialismo y oposición.

El Pacto de las Costas y el posterior anuncio de unidad, donde Sáenz resignaba posiciones en la elección nacional para sumar su estructura al proyecto nacional de Urtubey, hacía suponer que no terminaba ahí, pues como una devolución de la atención el gobernador tenía que apoyar  a su nuevo socio para que en la contienda provincial, éste pudiera hacer realidad su anhelo de gobernar Salta.

La nueva sociedad trajo consecuencias directas al seno de la tropa urtubeycista. El primero que leyó el mensaje fue el Jefe de Gabinete, Fernando Yarade, hombre de confianza del gobernador que día a día venía sumando adhesiones en el oficialismo para convertirse en el sucesor. Pero en un confuso episodio, denuncia de espionaje a la intimidad de Yarade incluida, se produjo el detonante para una salida abrupta del jefe de ministros quien terminó además por abandonar su proyecto político.

Retomando la idea anterior, iniciada la campaña de cara a las PASO del 11 de agosto, algo no funcionó en El Pacto de Las Costas y la sociedad se rompió.

Urtubey entendió que Sáenz no estaba cumpliendo con el acuerdo y que hacía poco y nada para ayudarlo a ganar en la provincia. De hecho, en la última semana previa a la elección, el principal distrito salteño donde gobierna el intendente, los carteles publicitarios de la Municipalidad solo exhibían la imagen de Juan Carlos Romero, principal candidato a senador nacional del Frente Juntos por el Cambio del presidente Macri, dato no menor en una estrategia de campaña, habida cuenta que Marcelo Lara Gros, el candidato de Urtubey es un hombre del interior y que justamente necesita mayor presencia en la capital.

Nada se dijo de este desenlace político. Sin embargo las consecuencias no tardaron en aparecer y el pasado 7 de agosto, fecha en la que vencía el plazo para presentar alianzas de cara a las elecciones provinciales, el PJ que es el partido del gobernador, terminó por sellar un frente con el kirchnerismo, fortaleciendo así la capacidad competitiva de una fuerza que con Sergio Leavy, le disputará fuertemente la gobernación a Gustavo Sáenz.

Pero nobleza obliga mencionar que existe una lógica política que no pudo haber desconocido el intendente salteño a la hora de inclinar su apoyo en favor de los candidatos del macrismo.

La realidad indica que en Salta y a pesar de los grandes esfuerzos de Urtubey, tampoco se pudo romper con la polarización entre Macri y Cristina, ya que la decisión del gobernador de bajar su candidatura presidencial para ser el vice de Lavagna, terminó por enterrar las expectativas de los salteños.

Con este escenario, el kirchnerismo en Salta mantiene una fuerte presencia capaz de traccionar a cualquier candidato, tal el caso de Sergio Leavy, principal aspirante a senador nacional del Frente de Todos. Un eventual gran triunfo del ex intendente de Tartagal, no haría otra cosa que potenciar su figura como futuro gobernador provincial, una foto para nada favorable a la proyección de Sáenz.

Ante esta última hipótesis, al intendente capitalino no le queda otra que salir a pedir el voto para el exgobernador Juan Carlos Romero, en un intento de frenar la avanzada del oso.

Por último decir, se avizora una fuerte batalla por el Gobierno provincial, donde hasta aquí se proyectas al menos tres figuras competitivas; Sáenz, Leavy y Olmedo. Es aquí donde la decisión de sumar al Partido Justicialista al Frente de Todos cobra sentido, porque de alguna manera incorpora a la fuerza de los intendentes del interior, al espacio que conducirá Leavy.

La semana entrante será definitiva, porque con el diario del lunes, intendentes, legisladores y dirigentes empezarán a definir cual será su postura política en el nuevo escenario. Algunos intendentes peronistas ya veían con buenos ojos y hasta avanzaron en las negociaciones con Gustavo Sáenz, pero la definición de no integrar al PJ a este frente de Juntos por el Cambio, obliga a tallar y dar de nuevo.

Algunos deberán abandonar al otrara partido del General para encolumnarse en las filas del intendente salteño. Otros esperan el resultado de este domingo. En caso de ver una fuerte tendencia kirchnerista terminarán por quedarse en el Frente de Todos.

No obstante queda muy poco porque el sábado 17 de agosto cierra el plazo para presentar candidaturas y en ese momento terminarán las especulaciones.

Columna | Director de Expresión del Sur 


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