OPINIÓN archivos - Expresión del Sur

AvatarRedacción21 agosto, 2019
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La impactante victoria de Todos construyó un presidente virtual. Aún no se votó pero ya consideramos que Alberto Fernández ganó las elecciones. Macri y sus ministros intentan recordar a la opinión pública que las verdaderas elecciones aún no se han realizado. Y tiene razón. Pero a sus palabras se las lleva el viento. El 47 a 32 (que se convierte en 49 a 33 si sacamos el voto en blanco) fue tan contundente que no deja lugar a otros argumentos.

Esto nos fabricó un problema, que empeora la delicada situación en que se encuentran nuestras finanzas. Las PASO fueron pensadas como un mecanismo para seleccionar candidatos presidenciales, no para elegir presidentes. Pero en este caso, con listas únicas y una elección que fue idéntica a la del 27 de octubre -con la diferencia del voto en blanco que no se computa, y los tres candidatos con menos de 1,5% de los votos que no clasificaron-, nos anticiparon el resultado. Macri ya no visto como el presidente, y Fernández sí. A los mercados les importa más lo que diga o deje de decir Fernández, que las propias acciones y decisiones administrativas del presidente real.

Esto nadie lo vio venir. Se trata de una combinación de factores poco usual. En 2011 sucedió algo similar, pero a la inversa: la presidenta en búsqueda de la reelección, Cristina Kirchner, tuvo un resultado tan contundente en las PASO que las generales se convirtieron en una mera formalidad. Pero ella ya estaba en la Casa Rosada; ahora, el presidente que busca reelegir no lo logró. Lo cual, dicho sea de paso, amplifica el sentido de la derrota: en América Latina ganaron casi todos los presidentes que se presentaron a su primera reelección consecutiva.

MARTINGALAS

Tal es el drama, el vacío de poder, que se comenzó a especular con alternativas institucionales. Como adelantar las elecciones o la entrega del poder. Pero no es nada sencillo cambiar esa fecha -la Constitución, en su artículo 95, dice que se debe votar dentro de los dos meses anteriores a la entrega del mandato, por lo que sería necesario todo un gambeteo jurídico a la norma, como el que se hizo en las elecciones de 2003- ni tampoco hay interesados en hacerlo. En la ciudad de Buenos Aires, los operadores de Horacio Rodríguez Larreta estudian la posibilidad de separar las boletas de presidente y jefe de gobierno, para evitar un arrastre negativo. Es la hora de las martingalas electorales.

Mientras tanto, dentro de un mes el FMI deberá hacer un desembolso importante. Y seguramente querrá saber quién está a cargo y con quien debe conversar. Alberto Fernández estará conminado a moverse; si no lo hace, se multiplicarán los voceros que opinan antes de tiempo.

Sabemos ya que vamos hacia un modelo más heterodoxo y de aspiraciones productivas. Pero quedan muchos detalles por develarse. El círculo político de Fernández probablemente se parezca un poco más al de un gabinete clásico, con ministros que están ahí por diversas razones. Un mix de tecnocracia, partido y federalismo; una vocación de concertar con una coalición más grande y más diversa.

Podemos imaginar un gabinete fernandista en el que convivan un núcleo tecnocrático y más amigable al mercado, a cargo de la gestión financiera y del Tesoro, otro más moderado en las relaciones con las provincias y los sectores productivos, y un ala más política (kirchnerista) al frente del estado social (desarrollo social, salud, trabajo, etc.), el Congreso y varios gobiernos locales.

Alberto y Cristina Fernández seguramente estarán al frente de una coalición compleja y diversa, que deberá hacer frente a un vendaval de demandas sociales sin margen presupuestario para el populismo. Pero lo primero, lo urgente, es la transición. Que no puede considerarse como tal hasta que Macri la habilite. Y que no puede esperar mucho tiempo más para comenzar.

Columna Política – Redacción

AvatarRedacción11 agosto, 2019
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El fin del ciclo de Juan Manuel Urtubey al frente del Gobierno, abrió un escenario político impensado en la provincia de Salta. Lo que hasta hace un mes atrás parecía la definición de un nuevo esquema de poder que asomaba para tomar las riendas del Centro Cívico Grand Bourg con el acuerdo entre el Gobernador y el intendente de Salta, Gustavo Sáenz, hoy ya no queda nada.

Sáenz, uno de los principales referentes de la oposición y que aspira suceder a Urtubey había sorprendido con su decisión de apoyar al precandidato a vicepresidente de Consenso Federal, y fue la mejor noticia que había estado buscando el salteño que forma parte del binomio presidencial que encabeza el economista Roberto Lavagna, para lograr así el tan ansiado triunfo en la provincia, y poder mostrar al país un triunfo sobre el kirchnerismo y el macrismo.

Se cree que este acuerdo alcanzado inclusive tuvo el aval del presidente Mauricio Macri, quien habría dado el visto bueno al intendente de Salta que hasta ese momento no podía despegar de la imagen presidencial al ser este el principal sostén financiero de la gestión municipal capitalina.

Macri, Urtubey y Sánez se reunieron horas antes del cierre de listas, encuentro en el que evidentemente tuvo que haberse hablado de la coyuntura política salteña. Sea como fuere, la cuestión es que luego de esta reunión en finca Las Costas, se anunció el acuerdo pocas veces visto en Salta, entre oficialismo y oposición.

El Pacto de las Costas y el posterior anuncio de unidad, donde Sáenz resignaba posiciones en la elección nacional para sumar su estructura al proyecto nacional de Urtubey, hacía suponer que no terminaba ahí, pues como una devolución de la atención el gobernador tenía que apoyar  a su nuevo socio para que en la contienda provincial, éste pudiera hacer realidad su anhelo de gobernar Salta.

La nueva sociedad trajo consecuencias directas al seno de la tropa urtubeycista. El primero que leyó el mensaje fue el Jefe de Gabinete, Fernando Yarade, hombre de confianza del gobernador que día a día venía sumando adhesiones en el oficialismo para convertirse en el sucesor. Pero en un confuso episodio, denuncia de espionaje a la intimidad de Yarade incluida, se produjo el detonante para una salida abrupta del jefe de ministros quien terminó además por abandonar su proyecto político.

Retomando la idea anterior, iniciada la campaña de cara a las PASO del 11 de agosto, algo no funcionó en El Pacto de Las Costas y la sociedad se rompió.

Urtubey entendió que Sáenz no estaba cumpliendo con el acuerdo y que hacía poco y nada para ayudarlo a ganar en la provincia. De hecho, en la última semana previa a la elección, el principal distrito salteño donde gobierna el intendente, los carteles publicitarios de la Municipalidad solo exhibían la imagen de Juan Carlos Romero, principal candidato a senador nacional del Frente Juntos por el Cambio del presidente Macri, dato no menor en una estrategia de campaña, habida cuenta que Marcelo Lara Gros, el candidato de Urtubey es un hombre del interior y que justamente necesita mayor presencia en la capital.

Nada se dijo de este desenlace político. Sin embargo las consecuencias no tardaron en aparecer y el pasado 7 de agosto, fecha en la que vencía el plazo para presentar alianzas de cara a las elecciones provinciales, el PJ que es el partido del gobernador, terminó por sellar un frente con el kirchnerismo, fortaleciendo así la capacidad competitiva de una fuerza que con Sergio Leavy, le disputará fuertemente la gobernación a Gustavo Sáenz.

Pero nobleza obliga mencionar que existe una lógica política que no pudo haber desconocido el intendente salteño a la hora de inclinar su apoyo en favor de los candidatos del macrismo.

La realidad indica que en Salta y a pesar de los grandes esfuerzos de Urtubey, tampoco se pudo romper con la polarización entre Macri y Cristina, ya que la decisión del gobernador de bajar su candidatura presidencial para ser el vice de Lavagna, terminó por enterrar las expectativas de los salteños.

Con este escenario, el kirchnerismo en Salta mantiene una fuerte presencia capaz de traccionar a cualquier candidato, tal el caso de Sergio Leavy, principal aspirante a senador nacional del Frente de Todos. Un eventual gran triunfo del ex intendente de Tartagal, no haría otra cosa que potenciar su figura como futuro gobernador provincial, una foto para nada favorable a la proyección de Sáenz.

Ante esta última hipótesis, al intendente capitalino no le queda otra que salir a pedir el voto para el exgobernador Juan Carlos Romero, en un intento de frenar la avanzada del oso.

Por último decir, se avizora una fuerte batalla por el Gobierno provincial, donde hasta aquí se proyectas al menos tres figuras competitivas; Sáenz, Leavy y Olmedo. Es aquí donde la decisión de sumar al Partido Justicialista al Frente de Todos cobra sentido, porque de alguna manera incorpora a la fuerza de los intendentes del interior, al espacio que conducirá Leavy.

La semana entrante será definitiva, porque con el diario del lunes, intendentes, legisladores y dirigentes empezarán a definir cual será su postura política en el nuevo escenario. Algunos intendentes peronistas ya veían con buenos ojos y hasta avanzaron en las negociaciones con Gustavo Sáenz, pero la definición de no integrar al PJ a este frente de Juntos por el Cambio, obliga a tallar y dar de nuevo.

Algunos deberán abandonar al otrara partido del General para encolumnarse en las filas del intendente salteño. Otros esperan el resultado de este domingo. En caso de ver una fuerte tendencia kirchnerista terminarán por quedarse en el Frente de Todos.

No obstante queda muy poco porque el sábado 17 de agosto cierra el plazo para presentar candidaturas y en ese momento terminarán las especulaciones.

Columna | Director de Expresión del Sur 

AvatarRedacción4 agosto, 2019
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Es insólito que un presidente con un desempeño económico tan pobre le siga pisando los talones al principal opositor. CFK se equivocó al nombrar a un sustituto errático y poco creíble.

Las encuestas han dado en Argentina incontables pruebas de su baja fiabilidad, pero las últimas publicadas antes de las primarias coinciden casi unánimemente en un hecho: la recuperación de Mauricio Macri y su acercamiento en intención de voto a la fórmula Fernández-Fernández.

El caso es insólito, porque el principal parámetro con que los votantes juzgan a un gobierno es el de la economía y en ese terreno el desempeño de Mauricio Macri ha sido malo. Se pasó de un descontrol de las variables macro a una estabilidad precaria; la economía anda con dos ruedas sobre la banquina.

La oposición, sin embargo, no ha podido capitalizar el hecho y a una semana de las PASO los sondeos dan a Macri con posibilidad de ganar o de perder por un margen escaso. Esto obedece a más de un motivo, pero el más obvio es el error de Cristina Kirchner de designar un candidato vicario, que debía proyectar una imagen menos facciosa y autoritaria que la de ella y la de su guardia de corps de “la Cámpora”, pero que no lo logra.

Esa imagen de intolerancia y partisanismo es la razón del “techo de cristal” que le impide a Cristina Kirchner aplastar al macrismo en las encuestas y la principal causa por la que no pudo asumir la candidatura a presidente. Es la razón de ser de Alberto Fernández y su mayor deuda con quien lo designó.

El propio Fernández explicó en un “spot” publicitario que había sido elegido como candidato por su impronta de “conciliador”, pero a poco de andar comenzaron a surgir los roces, en varios casos con periodistas, y ya parece que del halo de kirchnerista de buenos modales le queda poco. En parte por sus errores y en parte porque tiene a la prensa en contra e ignora como manejarla.

Pero la mala predisposición de un sector del periodismo no debe quitarle méritos propios a Fernández. Prueba de ello, el conflicto con una investigadora del Conicet, ocasión en la que no dejó error por cometer.

La investigadora, simpatizante del gobierno, había declarado su preocupación de ser perseguida en caso de que Fernández ganara. Fernández rodeado de un corte de universitarios kirchneristas que difundía una penosa imagen corporativa la nombró públicamente y la exhortó a no temer porque él estaba dispuesto a cuidarla. Todo mal. No debió nombrarla y menos prometerle protección como si fuese Luis XIV o Vito Corleone. La puso en pie de igualdad y la hasta ese momento ignota farmacéutica lo zarandeó por los medios en forma memorable.

De todas maneras Fernández no cometió su error más visible en ese cruce, sino en materia económica. Anunció que dejaría de pagar los intereses de las Leliqs, que usaría los fondos resultantes para aumentar a los jubilados y que se hacía imperativa una devaluación. Lo hizo ante un periodista “amigo”; fue un error no forzado.

Hubo un intento de su asesor económico Guillermo Nielsen de arreglar el entuerto, pero infructuoso. Las palabras del candidato sólo podían ser entendidas de dos maneras: como un brote populista o como un intento de atacar la estabilidad cambiaria alentando una fuga de ahorristas hacia el dólar en previsión de una devaluación cuando los “k” lleguen al poder. En cualquier caso quedaba como un irresponsable o un conspirador contra la estabilidad económica.

¿Por qué dio ese paso en un programa de televisión que podía usar cómodamente como tribuna de campaña? Fernández quería introducir en la agenda la situación de la economía. Algo que no había podido hacer en parte por la habilidad del gobierno de dirigir la polémica hacia otras cuestiones y en parte porque su sector tiene voceros como Aníbal Fernández que pueden destruir todo el esfuerzo del candidato con una sola frase.

Pero instalar la complicada situación cambiaria prometiendo desde el llano una devaluación tiene tan pocos antecedentes como el hecho de que Macri con 45% de inflación anual continue siendo competitivo. Si Macri muestra hechos (obras públicas) golpeando el piso, se supone que la oposición tiene que hacer promesas. Pero no de devaluar.

En suma, el compañero de fórmula de Cristina Kirchner no proyecta la imagen que su jefa política planeaba para atraer al votante independiente. Ambos andan a la deriva, sus campañas son erráticas, tienen múltiples voceros y reflejan la caótica coalición que lidera desde un segundo plano la ex presidenta. Por eso Macri sigue a flote.

AvatarRedacción3 agosto, 2019
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Bienvenidos una vez más al Rinconcito de Celi, nuestra pequeña columnista de los días sábados

En esta oportunidad, Celina nos quiere hablar de la Pachamama, ya que este 1° de agosto en muchos lugares y en especial el norte argentino, se realizó esta ceremonia en agradecimiento a la madre tierra.

AvatarRedacción26 julio, 2019
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La triste imagen que la madre hizo circular por las redes sociales, pertenece a una niña que le diagnosticaron Leucemia Linfática Aguda

Lara Nazarena Muñoz es de la ciudad de San José de Metán. Necesita de forma urgente dadores de sangre, y para ello su madre habilitó dos líneas telefónicas para quienes puedan hacer esta obra de caridad.

Larita esta internada en el área de oncología del Hospital Materno Infantil de la ciudad de Salta.

Teléfonos: 3876 664739 | 3876 560401

 

 

AvatarRedacción21 julio, 2019
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La muerte de los tucanes en Metán, producida por menores, generó un fuerte repudio de la sociedad y Celina se refirió sobre el tema

En la edición de este fin de semana, Celina quiso hablar del lamentable hecho que suscitó mucha bronca en los metanenses al conocerse la noticia del ataque a esta especie de aves que bajan a la ciudad en busca de alimentos.

Presta atención al mensaje. El Rincón de Celina

 

 

AvatarRedacción6 julio, 2019
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En esta ocasión este fue el tema que ocupó a la pequeña columnista de Expresión del Sur


[dropcap]U[/dropcap]na vez más y como cada sábado, el Rincón de Celina nos deja otro tema para reflexionar. Los niños con Sindrome de Down.

“Los niños nacemos con 46 cromosomas, 23 de paá y 23 de mamá, pero los niños con Sindrome de Down, nacen con 47 cromosomos”, inició su monólogo, a continuación, te invitamos a compartir el video.

AvatarRedacción2 julio, 2019
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‘¡Agarren la pala!, exclaman desde una oficina con aire acondicionado. Para las y los pobres les corresponde la pala, la zanja, la losa, la escoba, el trapo de piso, el balde, es decir, el trabajo físico e informal, construir y limpiar cosas que después le van a pertenecer a otros’ | Escribe Ernesto Bertoglio


[dropcap]L[/dropcap]a pregunta parte de una afirmación. Quien aquí escribe da por hecho que el odio a los pobres (aporofobia) por parte de un sector de la clase media argentina, es una triste realidad. No se percibe, porque no se manifiesta a menudo explícitamente y las personas que están impregnadas de este odio no reconocen abiertamente que lo tienen. Solo de vez en cuando se hace visible con algunos conocidos insultos y agresiones, tales como “negros de m…”, “vagos de m…”, “hay que matarlos a todos”, “planeros”, etcétera. Esas expresiones tan escuchadas son la prueba más irrefutable del odio que ha enfermado a una parte de la sociedad argentina.

Admitir este odio implicaría aceptarse como una mala persona ante uno mismo y ante los demás, y sería difícil para una persona dormir con eso. Es un odio políticamente incorrecto porque está dirigido hacia alguien que en los hechos es más débil. Por eso, el odio a los pobres se esconde detrás de múltiples máscaras. Por ejemplo, se esconde detrás del color de piel; el insulto “negros/as de m…”, no está dirigido, por ejemplo, al “morocho fachero” que es un joven abogado de alguna prestigiosa firma o la morocha que es una reconocida y glamorosa modelo. El insulto es hacia aquellos que viven en barrios humildes y se desempeñan en trabajos que a menudo son informales y requieren gran esfuerzo físico.

El odio a los pobres también se esconde detrás de un supuesto “nacionalismo” que rechaza a bolivianos, paraguayos y peruanos. Alguno podrá decir que se trata de xenofobia (odio a los extranjeros) pero no es así: no se odia al extranjero estadounidense, al inglés o al alemán, o a las multinacionales; se odia al boliviano, al paraguayo y al peruano, es decir, a los extranjeros que son pobres. Es aporofobia, y no xenofobia. Es odio de clase puro y crudo.

En el plano político se la odia a Cristina Fernández de Kirchner y se odia al peronismo porque con sus políticas representan mejor que nadie los intereses de los pobres. Los medios de comunicación tuvieron la inteligencia de imponer la máscara de la corrupción. Duermo tranquilo creyendo que odio a Cristina “porque se robó todo” cuando en realidad la odio “porque les daba a esos negros”. Se la odia por la Asignación Universal por Hijo, pero como no queda bien afirmar eso, entonces dicen la odian por “corrupta”. Los medios de comunicación le dieron a los aporofobos un discurso moralmente correcto detrás del cual esconden su odio a los pobres.

“Yo hice méritos para estar donde estoy y aquel que es pobre es pobre porque quiere”. La verdad es que estos supuestos “méritos” no son medibles. Es fácil hablar de “méritos” cuando no se nació en la pobreza y en la marginalidad. Para que pudiéramos hablar de méritos al menos deberíamos vivir en una sociedad donde todas y todos partamos desde el mismo escalón social, pero una persona no elije dónde nacer.

La ideología de la meritocracia es peligrosa porque es una ideología de superioridad-inferioridad: hay personas superiores (los que han hecho méritos) y personas inferiores (los que no han hecho méritos). No por una cuestión de raza, etnia, nacionalidad o creencia, pero sí por “méritos”. La meritocracia es darwinismo social puro; es la “supervivencia del más apto”.

El odio a los pobres se manifiesta también en el plano laboral. “¡Agarren la pala!”, exclaman desde una oficina con aire acondicionado. Para las y los pobres les corresponde la pala, la zanja, la losa, la escoba, el trapo de piso, el balde, es decir, el trabajo físico e informal, construir y limpiar cosas que después le van a pertenecer a otros. ¿Y para la clase media que tipo de trabajo hay? La oficina, la empresa, el estudio, es decir, el trabajo de cuello blanco. Y si una persona, como quien escribe, es de clase media, pero defiende a los pobres, le corresponde lo mismo que a los pobres; “el agarren la pala” y el “choriplanero” no faltará para nosotros también.

¿Por qué la clase media argentina odia a los pobres? Porque particularmente los pobres argentinos no son sumisos, se rebelan contra el sistema, no se someten a los mecanismos explotadores e indignos que les quieren imponer. Es decir, muchas de ellas y ellos no están dispuestos a pasarse las 24 horas de los siete días de la semana al rayo del sol haciéndole una losa a otro y limpiándole la casa a otra. Alteran el orden social meritocrático; el razonamiento de las personas que adhieren a ese orden es algo así como lo siguiente: “Vos no podés tener este celular, esta neetbook, etcétera, solo yo y mis hijos podemos tener acceso a eso; yo soy superior a vos porque hice los méritos para poder tener estas cosas”.

Esas mercancías son trofeos que simbolizan los logros meritocráticos y no necesariamente son solo para el disfrute o satisfacción de una necesidad como erróneamente solemos creer. Simbolizan una exclusiva superioridad de clase. Según los meritócratas no todos deberían tenerlas, porque siendo así perdería el sentido tenerlas. Si los pobres quieren tener algunas de esas cosas, deben cumplir el “rol” que les asigna el orden social, que es “la pala” que tanto exige la clase media.

El peronismo, y más particularmente y acentuadamente, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (digámoslo con todas las letras) insubordinó a los pobres de este país.

En la página 559 de “Sinceramente” Cristina cuenta que una vez le preguntó a un reconocido empresario por qué odian tanto el peronismo, si con el peronismo los empresarios ganan mucho dinero mediante el consumo interno. La respuesta fue un prolongado y tenso silencio. No podía responder, porque responder implica una verdad cruda. Y la verdad cruda es que no se trata solo de dinero, porque el dinero y el capitalismo no tienen sentido si no da poder-control sobre otros. Y si esos otros acceden al dinero, pierden la desesperación, y si la pierden ya no se puede jugar con esa desesperación para poder controlarlos-disciplinarlos; se insubordinan.

En el fondo, en el subconsciente para ser exacto, el asunto es más complejo, es más hegeliano; el amo y el esclavo. En el acceso y no acceso a las cosas, no está el deseo.

El deseo está en desear lo que el otro desea. No está en la cosa en sí, sino que el otro quiere una cosa, pero la quiere porque esa cosa es el deseo, a su vez, de otra persona. Es el deseo del deseo. Y quien logre en esa lucha, acceder a ese deseo, representado en una cosa, y lo haga de su propiedad, determinará quiénes son los amos y quiénes son los esclavos, quiénes mandan y quiénes obedecen. A fin de cuentas, el deseo es el deseo de someter a otros. Esa es la esencia intrínseca del capitalismo.

Ernesto Bertoglio
DNI 36.793.900

AvatarRedacción29 junio, 2019
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En esta entrega Celina nos habla de los Derechos del Niño. Mirá el VIDEO


[dropcap]E[/dropcap]n esta edición del Rincón de Celina, la pequeña columnista de Expresión del Sur decidió hablar sobre los derechos del niño. Con su tierna manera de comunicar, enumera los 10 derechos consagrados para la infancia del mundo; igualdad, protección, identidad, integración, salud, amor, educación, jugar, auxilio y el derecho a la participación.

Es de destacar que los derechos del niño son un conjunto de normas jurídicas que protegen a las personas hasta cierta edad.

Todos y cada uno de los derechos de la infancia son inalienables e irrenunciables, por lo que ninguna persona puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia. Varios documentos consagran los derechos de la infancia en el ámbito internacional, entre ellos la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño.

 


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