“Macri es competitivo porque los Fernández andan sin rumbo” | Sergio Crivelli

crivv

Es insólito que un presidente con un desempeño económico tan pobre le siga pisando los talones al principal opositor. CFK se equivocó al nombrar a un sustituto errático y poco creíble.

Las encuestas han dado en Argentina incontables pruebas de su baja fiabilidad, pero las últimas publicadas antes de las primarias coinciden casi unánimemente en un hecho: la recuperación de Mauricio Macri y su acercamiento en intención de voto a la fórmula Fernández-Fernández.

El caso es insólito, porque el principal parámetro con que los votantes juzgan a un gobierno es el de la economía y en ese terreno el desempeño de Mauricio Macri ha sido malo. Se pasó de un descontrol de las variables macro a una estabilidad precaria; la economía anda con dos ruedas sobre la banquina.

La oposición, sin embargo, no ha podido capitalizar el hecho y a una semana de las PASO los sondeos dan a Macri con posibilidad de ganar o de perder por un margen escaso. Esto obedece a más de un motivo, pero el más obvio es el error de Cristina Kirchner de designar un candidato vicario, que debía proyectar una imagen menos facciosa y autoritaria que la de ella y la de su guardia de corps de “la Cámpora”, pero que no lo logra.

Esa imagen de intolerancia y partisanismo es la razón del “techo de cristal” que le impide a Cristina Kirchner aplastar al macrismo en las encuestas y la principal causa por la que no pudo asumir la candidatura a presidente. Es la razón de ser de Alberto Fernández y su mayor deuda con quien lo designó.

El propio Fernández explicó en un “spot” publicitario que había sido elegido como candidato por su impronta de “conciliador”, pero a poco de andar comenzaron a surgir los roces, en varios casos con periodistas, y ya parece que del halo de kirchnerista de buenos modales le queda poco. En parte por sus errores y en parte porque tiene a la prensa en contra e ignora como manejarla.

Pero la mala predisposición de un sector del periodismo no debe quitarle méritos propios a Fernández. Prueba de ello, el conflicto con una investigadora del Conicet, ocasión en la que no dejó error por cometer.

La investigadora, simpatizante del gobierno, había declarado su preocupación de ser perseguida en caso de que Fernández ganara. Fernández rodeado de un corte de universitarios kirchneristas que difundía una penosa imagen corporativa la nombró públicamente y la exhortó a no temer porque él estaba dispuesto a cuidarla. Todo mal. No debió nombrarla y menos prometerle protección como si fuese Luis XIV o Vito Corleone. La puso en pie de igualdad y la hasta ese momento ignota farmacéutica lo zarandeó por los medios en forma memorable.

De todas maneras Fernández no cometió su error más visible en ese cruce, sino en materia económica. Anunció que dejaría de pagar los intereses de las Leliqs, que usaría los fondos resultantes para aumentar a los jubilados y que se hacía imperativa una devaluación. Lo hizo ante un periodista “amigo”; fue un error no forzado.

Hubo un intento de su asesor económico Guillermo Nielsen de arreglar el entuerto, pero infructuoso. Las palabras del candidato sólo podían ser entendidas de dos maneras: como un brote populista o como un intento de atacar la estabilidad cambiaria alentando una fuga de ahorristas hacia el dólar en previsión de una devaluación cuando los “k” lleguen al poder. En cualquier caso quedaba como un irresponsable o un conspirador contra la estabilidad económica.

¿Por qué dio ese paso en un programa de televisión que podía usar cómodamente como tribuna de campaña? Fernández quería introducir en la agenda la situación de la economía. Algo que no había podido hacer en parte por la habilidad del gobierno de dirigir la polémica hacia otras cuestiones y en parte porque su sector tiene voceros como Aníbal Fernández que pueden destruir todo el esfuerzo del candidato con una sola frase.

Pero instalar la complicada situación cambiaria prometiendo desde el llano una devaluación tiene tan pocos antecedentes como el hecho de que Macri con 45% de inflación anual continue siendo competitivo. Si Macri muestra hechos (obras públicas) golpeando el piso, se supone que la oposición tiene que hacer promesas. Pero no de devaluar.

En suma, el compañero de fórmula de Cristina Kirchner no proyecta la imagen que su jefa política planeaba para atraer al votante independiente. Ambos andan a la deriva, sus campañas son erráticas, tienen múltiples voceros y reflejan la caótica coalición que lidera desde un segundo plano la ex presidenta. Por eso Macri sigue a flote.

Comenta esta noticia

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Required fields are marked *


Sobre Nosotros

Expresión del Sur es un Producto de "Productora del Sur"
San Martín N° 906  - El Galpón - Pcia de Salta - Argentina
Director: José Alberto Coria
Registro de DNDA: EN TRÁMITE
Edición N° 846 | Online desde el 13/07/2017

Contacto

WhatsApp


Download WordPress Themes
Free Download WordPress Themes
Download WordPress Themes
Download WordPress Themes Free
udemy paid course free download